Poema VIII


Yo te esperé por mucho tiempo,
Aunque jamás llegaste,
Yo continué con mi vida,
y me tomé otro rumbo...

Nuestros caminos fueron distintos,
Y aún así una parte de mí
Jamás dejó de esperarte;
Melancólica, impotente así me sentí
Al ver que te esperaba en vano...

Mi vida continuó,
Por desgracia sin tí,
Me sentí vacía,
ya nada tenía sentido
creí por un momento,
que todo estaba por terminar...

En consecuencia,
ya no disfrutaba de nada,
estaba perdida, cegada,
todo por estar sin tí...

Llegó un momento en que pensé,
que por lo menos me gustaría saber
si alguna vez me consideraste más que amiga,
si alguna vez lloraste en mi ausencia,
si alguna vez me amaste...

Pasaba el tiempo y dejamos de hablarnos,
tú, metido en tus asuntos,
yo, metida en los míos, preocupándome
por un ser que si me apreciaba...

Y un día, tú, despreocupado,
me soltaste la gran noticia,
ya habias escogido a otra...

De pronto al escuchar tus palabras
tan desgarradoras e hirientes,
me di cuenta que no me dolió
como una vez pensé que me dolería
en caso de que eso sucediera,
fue entonces cuando ví,
que solo era una obsesión
y aquello que solía llamar amor por tí
no lo era en verdad...

Gracias a Dios, jamás arriesgué nada por tí
porque de haberlo hecho y de haber destruido
todo lo que ya tenía bien cimentado,
habría cometido el error más grande de todos
ya que no aprecié lo que tenia ante mis ojos,
y había estado cegada por una obsesión...

Y ahora doy gracias por lo que tengo,
y lo disfruto en cada momento,
y más aún agradesco que al fin
me haya curado de mi obsesión por tí...

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